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Este relato nos lo envia nuestro amigo Alvaro cuando volo en EEUU y mas concretamente como dice el titulo en los angeles.

Pi pi, pi pi… suena el despertador, son las 7:30 de la mañana en Los Ángeles, hace más de una hora que salió el sol; pero yo quiero dormir un poco más. Mi compañero de habitación me termina de despertar con un “Álvaro, wake up!”; toca vestirse después de una ducha rápida y bajar a desayunar para ir a la escuela. Tengo ganas de que lleguen las cinco de la tarde; ya que es mi EOBF (Estimated Off Block Time) en el aeropuerto municipal de Santa Monica.

Se va acercando la hora de ir al aeropuerto; son las cuatro de la tarde y aunque el tiempo parece bueno, un último vistazo al METAR me lo confirma:

METAR KSMO 182300Z 23007KT 10SM CLR 20/15 A2982 RMK AO2 SLP096 T02000150

Ponemos rumbo al aeropuerto, el autobús Nº14 nos lleva desde casa hasta allí en unos 20 minutos. Cuando nos bajamos del autobús toca andar unos 700 metros hasta la puerta de Justice Aviation, que será nuestra escuela de hoy. Al llegar, me comunican que la C172M que tenía reservada no está disponible, pero me dejan una C172R al mismo precio, ¡genial! pienso yo; son los mismos 180 caballos pero con inyección directa. Cogemos manuales del avión; papeles y cascos, quitamos anclajes y fundas, inspección pre-vuelo, una limpieza al cristal y arrancamos motor.

Es un poco diferente al que estoy acostumbrado, al tener inyección directa, la mezcla se deja cortada, y el motor gestiona el arranque; después se pone mezcla rica y se opera normalmente. Llamamos en 121.900 MHz a rodadura, solicitamos abrir plan de vuelo, ya que no lo tenemos hecho; y rodaje, nos autorizan VFR local y rodar al punto de espera RWY21. Rodamos sin mayor complicación, el tráfico en este aeropuerto es denso; pero cada piloto al mando sabe lo que tiene que hacer y no hay ningún problema. Me fijo en las largas filas de parking para aviones monomotor, mucha aviación general y mucha aviación ejecutiva con sus CJ’s y Citations, a las que no puedo dejar de mirar. Llegamos a la zona de prueba de motores, justo al lado del punto de espera, un cartel llama mi atención “Please, fly quietly”. El procedimiento es el mismo de siempre, motor en verde; 1.800 rpm, magnetos; succión y ralentí, con todo correcto nos acercamos a la cabecera de la 21, cambiamos a torre en 120.100 y nos piden mantener ya que hay un tráfico en corta final, resulta ser un bimotor del que no sabría decir el modelo. Cuando nos pasa por encima nos autorizan alinear y aprovechamos para hacer las últimas comprobaciones, con el tráfico fuera de pista nos llama Santa Monica Torre: “N2447B, cleared for takeoff runway 21, wind 230 7 knots”, abro la mariposa hasta el tope y se siente la inyección de combustible entrando en los 180 caballos del motor, la velocidad máxima del motor es de 2.700 rpm’s y aunque no llegamos a ella, si estamos en el arco verde (2.100 – 2.700). Todo marcha bien, los instrumentos parecen ser nuevos y el avión obedece a mis órdenes, llegamos a los 60 KIAS y tiro de los cuernos con decisión; no parece gustarle a la pequeña Cessna y decide darme un pequeño hachazo a la derecha; de donde viene el viento, nos ponemos de acuerdo y volamos con deriva, nuestra salida del campo será por rumbo de pista, del que nos desviamos hacia un parque por un procedimiento de atenuación de ruidos. Llegamos a los 1.200 pies, bajo un poco el morro para buscar 90 Kts mientras corto motor, y aparece ante nosotros el Pacifico. A la derecha Santa Monica con su Pier en la playa, y a la izquierda el gran LAX a tan solo 7 kilómetros, del que se ven perfectamente las pistas y las terminales, me fijo un poco mas; y parece verse un A380 en final de la RWY24; aunque no lo tengo claro.

Llegamos a la línea de costa y la seguimos hacia el norte hasta llegar a Malibu, un pequeño triangulo entre las montañas y el mar; con sus magnificas playas. Nos damos la vuelta y vamos hacia la costa de Los Ángeles de nuevo, entramos por el norte de Santa Monica y me doy cuenta de la inmensidad de esta ciudad. Sobrevolando Sunset boulevard pasamos la interestatal 405, y llegamos a Beverly Hills; después el West Hollywood y Hollywood boulevard, pedimos una autorización especial y nos dejan acercarnos un poco más al famoso letrero de Hollywood, estaremos a tan solo 50 metros de el. Es el momento de probar el motor; pienso para mi, y empiezo a hacer un viraje poco a poco mientras le doy potencia, empiezo a sentir las fuerzas G pero el avión no pierde velocidad ni se cae y decido aumentar el viraje. Llego hasta los 60º de inclinación y aunque ha perdido unos 10 Kts de velocidad, no ha caído más de 50 pies en los 360º, decido rendirme, cuernos a la izquierda; morro abajo y quito potencia, se ha portado bien la inyección directa de combustible.

Seguimos volando hacia el estadio de beisbol de los Dodgers, encima de una gran explanada de cemento que sirve de aparcamiento en los días de partido, detrás; el downtown, la única zona de la ciudad en la que se pueden ver grandes rascacielos, los cuales no parecen tan altos desde arriba. Ponemos rumbo al norte del campo, donde vuelvo a sacar tiempo para ver la ciudad y lo lejos que parece estar la costa. De camino al aeropuerto nos tropezamos con la mansión Playboy, casa de Hugh Hefner; creador de la popular revista. Descendemos desde 2.000 pies mientras nos acercamos al aeropuerto, entramos en circuito a 1.200 pies, viento en cola derecha de la RWY21. Virando para final me doy cuenta de uno de los grandes problemas de la ciudad de Los Ángeles: el tráfico. Los seis carriles de la interestatal 405 están abarrotados, mas los cuatro carriles de las dos incorporaciones de la interestatal 10, menos mal que vamos en avión. Ya en final, la pista se va acercando, se pueden ver perfectamente las luces del PAPI, de las cuales me puedo fiar con una senda de 4º, el avión se mueve un poco por el viento cruzado, pero nada que no me haya ocurrido antes. Con tráfico en pista estamos autorizados a continuar con la aproximación, y a tan solo 500 metros de la cabecera nos autorizan a aterrizar. Con 40º de flaps el aterrizaje se hace bastante fácil, el avión flota como queriendo continuar para aquello que fue fabricado, pero el motor no le acompaña y al final cae sobre la pista del aeropuerto de Santa Monica, un ligero pie izquierdo nos mete a la calle de rodaje a nuestra plataforma. Ya con motor parado toca remolcar el avión a su stand, atarlo al suelo y esperar que nos volvamos a ver en alguna ocasión.

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