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Desde hace unos años, las aerolíneas de Oriente Medio son las más punteras en cuanto a flota, exclusividad y servicio, teniendo una importancia en el mercado actual muy importante. Han sabido ponerse en el mapa a base de mover gente entre Europa y Asia, pasando obviamente por sus aeropuertos y conectando prácticamente todo el mundo con ellos.

Ya habíamos probado Emirates Airlines y Etihad Airways en varias ocasiones y Qatar era la única importante que faltaba así que para escapar del frío invernal de finales de noviembre, decidimos dar un salto a Abu Dhabi, capital de los EAU.

Decidimos ir hasta Abu Dhabi (AUH) y no Doha (DOH) desde Birmingham (BHX) para probar el nuevo aeropuerto Hamad International de Doha y ver cómo se comportaba en tránsitos cortos y si era tan espectacular como todo el que ha pasado por allí nos ha reconocido. Así, también probaríamos el corto radio de Qatar Airlines, en un vuelo DOH AUH y vuelta que no llegaría a los 45 minutos.

QATAR EN EL MUNDO

Qatar es un es un Estado soberano árabe ubicado en el oeste de Asia y que ocupa la pequeña península de Catar en el este de la península arábiga. Tiene una única frontera terrestre, por el sur con Arabia Saudita, mientras que el resto del territorio lo bañan las aguas del golfo Pérsico. Un estrecho de agua separa esta península del Estado insular de Baréin y es relativamente pequeño, con poco más de dos millones de habitantes, de los cuales habría que restar la mano de obra extranjera residente, factor muy a tener en cuenta.

Aún así, su aerolínea de bandera fundada en 1.994, con el oryx (u órice de arabia) en la cola, es reconocible en casi cualquier parte del globo, y es que ha sido nombrada varias veces mejor aerolínea del año por agencias como Skytrax, referente en calidad de aerolíneas. Con 171 aeronaves y 161 destinos a día de hoy, es una de las grandes jugadoras en el tablero del mercado internacional.

A7-BCQ aparcado en Birmingham

COMPRA DE BILLETES

Hoy en día, comprar billetes de avión es tan común que ni lo pensamos; otro trámite que hacemos por internet. En el caso de Qatar, aparte de internet, ofrece todas las vías posibles para la compra de sus billetes, ya sea en mostrador, por teléfono o por la web. Nosotros utilizamos la web www.qatarairways.com y la encontramos muy fácil de usar, fluida y clara.

Los precios son su mayor atractivo: £306, que al cambio cuando se hizo la transacción equivalen a 352€ (aquí estaba la libra por los suelos). Por ese importe, teníamos asiento en clase turista en un B787 hasta DOH y un A320 de DOH a AUH, con 30 kilos de equipaje facturado y dos comidas en el vuelo largo y una en el corto. El check in online también nos resultó sencillo y al comprar el billete pudimos elegir el asiento y el tipo de menú que quisiéramos: vegetariano o normal. Nos hubiera gustado poder probar la clase business, pero desgraciadamente, no contamos con tanto presupuesto.

 

VUELO IDA: BIRMINGHAM-DOHA-ABU DHABI

FACTURACIÓN Y EMBARQUE

Mapa de asientos

Al llevar maleta que facturar, no nos preocupamos en imprimir el billete y fuimos a los mostradores del aeropuerto inglés, en el que tienen una zona dedicada para sus vuelos y separados en clase turista y negocios. El personal de tierra lleva el uniforme de la aerolínea, pero no están contratados por ella salvo la responsable de toda la operativa.

La espera fue corta y como el pasajero que iba delante de mí se demoró un minuto más de lo normal por tener algún problema de papeleo, abrieron un mostrador y me invitaron a pasar hacia él, agilizando aún más la operación. En menos de un minuto tenía mi billete, la maleta había desaparecido y me dirigía al control de seguridad.

Qatar suele utilizar pasarela telescópica en sus destinos internacionales. Los embarques comenzaron unos 45 minutos antes de la salida, separando la cabina en cuatro zonas diferentes: zona business, uno, dos y tres. La zona uno es la más trasera del avión, que embarcaron después de familias, PMRs y pasajeros con prioridad; después la zona dos, turista y central y por último nosotros, zona tres, turista delantera.

VUELO A DOHA

Abordamos el Boeing B787-800 con matrícula A7-BCQ saludados por la sobrecargo. Nada más entrar, nos damos cuenta de que estamos en una aeronave moderna, tanto por su amplitud como por su iluminación, muy cuidada y más que suficiente para tratarse de un embarque bajo un cielo nuboso y gris. Pronto encontramos nuestro asiento, el 17K. Dejamos el equipaje de mano en su maletero de sobrecabeza y nos sentamos, teniendo que apartar la almohada, manta y auriculares que dejan encima de todos los asientos.

El avión en particular es uno de los 30 del mismo tipo que ya posee Qatar, con un número de línea 215 y una edad de 2,2 años. Personalmente no había volado nunca en un B788, así que no sabía qué esperar, pero sí que los conozco a fondo gracias a mi trabajo. Fue una sensación extraña estar de pasajero y mirar al techo y saber la cantidad de cables que están escondidos detrás de los paneles impolutos.

Qatar utiliza una configuración de J22 Y232 en todos sus B788, con el amado y odiado a la vez 3-3-3 en turista. Los asientos son cómodos, con un espacio para las piernas de 31 pulgadas (en una low cost lo normal es tener 28) y un ancho de asiento de 17,2 pulgadas, suficiente para mi cuerpo (1,76m, 72kg). Además, haciendo uso de la almohada podemos apoyar los lumbares un poco mejor si nos es más cómodo.

La atención a bordo en turista fue proporcionada por nueve azafatas que en todo momento iban perfectamente uniformadas, maquilladas y con una sonrisa de anuncio. Se nota que los departamentos de “grooming” en estas aerolíneas son muy estrictos y aunque no sea nuestra prioridad que el personal de cabina luzca impecable, siempre agrada ver que la compañía se toma en serio su imagen. Como nos tienen acostumbrados, la tripulación era una mezcla de diferentes nacionalidades, ofreciendo servicio en más de 12 idiomas si fuera necesario.

Cerramos puertas a las 15:20 locales, hora en la que supuestamente despegaba el avión. Al ser el aeropuerto de salida bastante pequeño, el rodaje fue rápido y unos diez minutos después estábamos despegando por la pista 33, nivelando a 5.000 pies y virando hacia el este. Sinceramente, esperaba un avión algo menos ruidoso, pero teniendo en las alas los GEnX, es difícil que pudiera ser más silencioso.

Snack antes de aterrizar

A las dos horas de despegar, se nos ofreció la cena con la archiconocida opción de pollo o cordero. Me decanté por el pollo y acerté: sin duda alguna, la mejor comida en turista que haya probado hasta la fecha. La carne estaba jugosa, tierna y la salsa de tomate sabía a eso, tomate (raro en comida de avión). Iba con una guarnición de arroz que estaba incluso mejor que el pollo, así que quedé muy satisfecho. El postre era un trocito de tarta de chocolate, acompañado por panecillos y mantequilla. Toda la experiencia de comida a bordo fue muy buena en general, con la tripulación pasando cada poco por si necesitábamos beber algo más.

Un poco antes de empezar el descenso, nos sirvieron la segunda comida que consistía en un snack con zumo de naranja. Como en la comida, había dos opciones, esta vez entre pollo o vegetariano. Y otra vez opté por la opción del pollo y aunque la empanadilla rellena no estuviera tan rica como la cena, mi estómago agradeció cada bocado que le di.

ENTRETENIMIENTO A BORDO

Qatar lanzó hace poco su sistema de entretenimiento a bordo, llamado Oryx One, y es uno de los más completos que se puede encontrar hoy día, si bien comparado con el ICE de Emirates, se queda algo corto e incluso desfasado.

El número de títulos es impresionante: la biblioteca cuenta con más de 2.000 películas. Eso sí, suerte si encuentras alguna de estreno. En el apartado música, estamos igual o peor, ya que no pude encontrar nada actual y hay géneros que directamente omiten. De todas formas, la pantalla es más que suficiente y al ser de última tecnología, muy sensible al dedo (capacitiva vs táctil), aunque la señora que iba sentada detrás de mí no se hubiera dado cuenta y me despertara varias veces al golpear fuertemente su pantalla.

Una de las ventajas que tiene este sistema es que el propio handset tiene otra pantalla, en la cual podemos estar jugando al “Bejewelled” mientras esperamos un par de minutos hasta que se cargue la película o si deseamos no prestar atención a los anuncios antes de la misma, que no se pueden saltar.

Al lado de la pantalla tenemos un socket para USB, con el que ir cargando el dispositivo que queramos durante el vuelo.

Handset (C) Samchuiphotos.

TRÁNSITO EN DOHA – HAMAD INTERNATIONAL

Después de aterrizar, se nos indicó vía PA por el personal de cabina que los pasajeros con conexión siguiéramos los carteles  hasta el mostrador pertinente, avisando a los pasajeros con conexión corta a Riyadh que fueran directamente a su puerta de embarque.

Nos dejaron en un extremo de la nueva terminal, así que tuvimos que andar y andar por unos 15 minutos hasta llegar a una sala en la que a la derecha estaban los controles de seguridad y a la izquierda el mostrador de conexiones. Al tener tarjeta de embarque para el segundo vuelo, me dirigí al control de seguridad, pero un empleado me espetó no muy educadamente que lo que yo tenía en la mano no era el “boarding pass” y que fuera al mostrador.

Sin ánimo de discutir y con una hora de tiempo hasta el despegue de mi vuelo, me fui al mostrador para que me dijeran que sí, que efectivamente lo que yo tenía en la mano era una tarjeta de embarque válida y que ignorara las instrucciones del personal que me dijera lo contrario. Así, pasé el control de seguridad en pocos minutos y me dirigí sin perder un minuto a mi puerta.

(C) Pawel. Plaza central.

Siguiendo las señales que me llevaban a la zona D del aeropuerto, me di cuenta de que estaba volviendo sobre mis pasos, pero en otro nivel, y es que 15 minutos después, me encontré en la puerta de embarque de al lado al avión que me acababa de traer de Birmingham. Tuve poco tiempo para disfrutar de la terminal en sí, pero lo poco que pude ver, me dejó bastante impresionado. Amplio, limpio, funcional y muy cómodo para ser de esas dimensiones.

VUELO A ABU DHABI

A330 de Qatar

Esperaba un A320 para este vuelo de corta duración, de menos de una hora, pero al hacer el check in online ya vi que tenía más filas de las que debiera y por la cercanía a mi anterior avión pensé que me habría tocado el mismo A7-BCQ. Mi sorpresa fue cuando no me tocó el B787, si no un A330-200 matrícula A7-ACA, modelo que no esperaba probar en mi viaje. El embarque fue rapidísimo, más que nada porque éramos 30 pasajeros en total y el avión cerró puertas en seguida.

Se notaba a simple vista que el avión era más antiguo que el B787, pero para tener los 14 años y medio que tiene, estaba muy cuidado, al menos el interior. Muy limpio y sin ningún LED, bombilla o panel rotos.

Me senté en la primera fila disponible de turista, la 10, y mirando hacia detrás la sensación fue más que extraña: unas pocas cabezas cerca de mí y el resto del avión, vacío. Mientras ascendíamos a FL210, las azafatas pasaron a toda prisa ofreciendo bebida y otro snack (pollo o vegetariano), el cual elegí esta vez la segunda opción.

LLEGADA Y RECOGIDA DE EQUIPAJES

Al llegar de Qatar y no de Europa, la terminal utilizada fue la tres, o la antigua. No por eso menos funcional, pero sí que viniendo de DOH y su nuevo aeropuerto, encontrarte con la antigua terminal del de AUH choca, aunque cuando terminen la obra en AUH veremos si el de DOH no se queda atrás.

A esas horas de la mañana, las 04:30, no había nadie en la cola de pasaportes y con un serio pero eficiente policía y un sello más en el pasaporte, estaba recogiendo la maleta cinco minutos después, siendo en total desde la salida del avión a la salida de la terminal con el equipaje de 15 minutos.

Terminal 3 de AUH (C) Avia.pro

 

VUELO DE REGRESO: ABU DHABI-DOHA-BIRMINGHAM

FACTURACIÓN Y EMBARQUE

El aeropuerto de Abu Dhabi cuenta con numerosos mostradores de Qatar Airways para hacer el drop-off, pero el momento en el que yo fui, la cinta estaba parada por causas técnicas y no admitían más equipajes. De todas formas, se me facturó la maleta y la empresa se hizo cargo de ponerla en la cinta cuando se hubiera resuelto el problema, dejándome libre para pasar el control de seguridad y pasaportes, cosa que hice en menos de cinco minutos de reloj.

Otra vez, la terminal de salida sería la tres, así que no tendría mucho que hacer mientras esperaba a mi avión, que suponía iba a ser esta vez un A320. Poco después, esa idea se me quitó de la cabeza, porque la cantidad de gente que estaba esperando en la zona de preembarque era mayor de la que un A320 puede acaparar. Y así fue, en el AUH DOH nos tocó volar un B788, el A7-BDB, número de línea 410 y con tan sólo siete meses de vida. En los pequeños detalles se notaba que había diferencias entre el B788 que me trajo de BHX y este, mucho más nuevo, como en el asiento, algo diferente, y la pantalla, más clara, mejor resolución y más sensible.

Al despegar, las azafatas pasaron rápidamente ofreciendo el snack de rigor con su zumo y alguna bebida extra a quien lo quisiera y antes de darnos cuenta, estábamos aterrizando en Hamad International. Esta vez la escala era algo mayor, de dos horas, así que pude darme una vuelta por la nueva terminal.

TRÁNSITO EN DOHA-HAMAD INTERNATIONAL

Hamad International

Espacios abiertos, esculturas, zonas de recreo para los más pequeños, una plaza central y estaciones con Macs para uso y abuso gratuito del pasajero son las características que más destacaron en mis paseos por la gigantesca terminal. Para que os hagáis una idea, para llegar a las puertas más lejanas, hay un servicio de monorraíl, del mismo estilo que hay entre la T4 y T4 Satélite de Madrid. La zona comercial no tiene nada que envidiar a cualquier centro comercial moderno de una de las mayores ciudades del mundo y es que desde recuerdos del país hasta relojes de más de 100.000€, lo que puedas necesitar en una escala lo vas a encontrar.

Hay varias salas VIP que no pudimos disfrutar, ya que volábamos en turista y para dos horas de escala tampoco las encontramos necesarias.

VUELO A BIRMINGHAM

De un B787 a otro B787, en esta ocasión nos tocó el A7-BCO de dos años y medio de edad. Idéntico al avión que nos trajo a DOH, y servicio a bordo al mismo estándar alto de calidad. Aprovechamos la hora del despegue (01:30) para dormir algo, puesto que el día anterior había sido bastante largo.

Se sirvieron dos comidas, cena y desayuno y como era de esperar, exquisito si consideramos que es comida que se nos sirve en un avión. Presentación igual de correcta que a la ida y una ración bastante satisfactoria en cuanto a cantidad se refiere.

Cabina del B787 de Qatar (C) Mal Muir

LLEGADA Y RECOGIDA DE EQUIPAJES

Al llegar a las seis de la mañana, la cola fue nula en el control de pasaportes, cola que en diferentes horas del día se llega a alargar hasta las propias puertas de desembarque de los aviones. En cinco minutos habíamos pasado el control y a los diez las maletas empezaron a salir, la mía siendo de las primeras. En todo el proceso, desde que apagó motores hasta encontrarme en la calle, pasaron 30 minutos, nada mal para ser un aeropuerto inglés, donde la eficiencia brilla por su ausencia en la gran mayoría de las ocasiones.

CONCLUSIONES

No habíamos volado en el B787 antes, ni en Qatar Airways ni habíamos pisado Hamad International: no sabíamos qué esperar. Aún así, después de leer y escuchar a varios pasajeros hablar bien y regular sobre su experiencia con la compañía y viendo que Skytrax la puntúa con cinco estrellas (sólo nueve en el mundo tienen el honor), la expectativa era alta.

Boeing B787

Amplio, limpio y silencioso, pero no creímos que fuera nada del otro mundo. Si en vez de Qatar hubiéramos volado en el de Norwegian, con 28 pulgadas de distancia entre asientos, hubiéramos salido bastante peor y la única mejora que vemos para el pasajero frente a aeronaves más antiguas es el mayor espacio para dejar el equipaje de mano. Los baños son más modernos y ergonómicos, pero siguen siendo cubículos ridículos (al menos en turista) y la iluminación por modos de estado ya se lleva utilizando años, así que no es una novedad digna de mencionar. Los pilotos y tripulantes de cabina tendrán una opinión diferente, pero la verdad es que el avión, para el pasajero, es de la media.

Qatar Airways

Servicio impecable por el precio irrisorio que pagamos. La calidad de la atención es excelente incluso en turista, con un equipo en cabina siempre dispuesto a ayudar y con una sonrisa que agrada hasta al más triste. Rapidez en el drop-off, embarques sin problemas y en general una experiencia muy agradable que no nos importaría repetir. La mejor comida a bordo probada por nosotros hasta día de hoy y un entretenimiento a bordo suficiente hicieron que los vuelos de seis horas y media fueran cómodos y rápidos.

No vamos a descubrir al lector ahora que Qatar Airways es una de las mejores compañías del mundo actualmente, porque es algo que es ampliamente conocido y que se han ganado a pulso, pero esperemos que esta crónica arroje luz a aquellos que están dubitativos o que no se acaban de convencer con este tipo de aerolíneas.

Si alguien tiene curiosidad por saber cómo es volar con Qatar Airways, no tiene más que pinchar en la imagen del logo de la compañía aérea. ¡Buenos vuelos!

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