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Desde hace algunos años, hemos visto en los festivales aéreos de forma más común un display un tanto especial: wingwalkers, artistas que bailan y se mueven grácilmente sobre o colgadas de un avión. Literalmente del inglés, significa andadores de alas y no podría tener un nombre más acertado.

¿De dónde viene esta disciplina? Nos tendremos que remontar a principios de siglo pasado, cuando después de la Primera Guerra Mundial nos encontramos con pilotos hábiles y una cantidad ingente de aeronaves que ya no tienen uso y que por poco dinero se pueden comprar. De esta forma, es fácil entender como el “circo” de la aviación despegó.

Los primeros festivales aéreos reunían a mucha gente que pagaba por volar en aviones simplemente, pero también se podían disfrutar de acrobacias que a cada vez se tornaban más y más complejas y más peligrosas, cosa que a la muchedumbre le encantaba. Si un piloto quería vivir de sus piruetas, tenían que seguir empujando hasta llegar a su límite o empezar a hacer algo nuevo, diferente.

[metaslider id=3338] Instantáneas de los años 20.

En 1.918, un aviador llamado Ormer Locklear tuvo la idea genial que reunió masas de espectadores: salía de su avión y andaba por las alas o saltaba de un avión a otro. Aparentemente, Locklear salió por primera vez de su cabina para arreglar una avería durante la guerra, en vez de aterrizar como haría cualquier otra persona. Pronto todos los festivales aéreos contarían con demostraciones por el estilo, del propio Locklear o de otros temerarios, incluyendo a Ethel Dare, la primera mujer en saltar de ala en ala.

Como era de esperar, hubo muchos accidentes y el propio Locklear sufrió uno grave grabando una escena para una película. Los pioneros del wingwalking volaban sin seguridad alguna: nada de paracaídas, cuerdas o elementos que podrían salvarles la vida en caso de que dieran un mal paso y cayeran al vacío. En 1.938, la autoridad competente de los Estados Unidos obligó a llevar paracaídas a los wingwalkers, pero la segunda gran guerra estaba cerca y los espectáculos pasaron a un segundo plano, llegando en la gran mayoría de los casos a desaparecer.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la aviación cambió tanto que las metas que había en el campo aeronáutico eran otras: romper la barrera del sonido, la exploración espacial y el desarrollo de aeronaves comerciales cómodas y rápidas para poder hacer el volar más asequible y seguro. Esa magia, ese glamour que hubo entre las dos guerras, desapareció, aunque se siguieron celebrando festivales aéreos con los nuevos jets haciendo pasadas a gran velocidad.

Aquella época de los años 20 y 30 quedó olvidada, pero en los años 70 se volvió a intentar recuperar el wingwalking en América. No fue hasta a principios de los años 80, con Vic Norman y su famoso equipo de AeroSuperBatics Wing Walking, que esta disciplina se vio en Europa. Hoy día se va atado al avión, pero el glamour, espectáculo, sonido y atmósfera es igual que cuando Ormer Locklear saltaba de avión en avión en 1.918.

Desde el año pasado, España cuenta con una wingwalker nacional, Ainhoa Sánchez, quien voló por primera vez en el XXX Aniversario de la Patrulla Águila, en Murcia, dejando a todos boquiabiertos. El equipo lo forman también tres pilotos, a cada cual más experto en la acrobacia: empezando por Daniel Tarí, de 26 años y enamorado de los clásicos y terminando por Ramón Alonso, conocidísimo piloto acrobático español, pasando por Jorge Macías, que por sus venas corren octanos en vez de glóbulos rojos desde tempranísima edad.

Equipo de Spain Wingwalker

Equipo de Spain Wingwalker

Yo mismo he visto a las wingwalkers de Breitling o a la suiza Danielle haciendo espectaculares piruetas mientras sus respectivas Stearman rugían al pasar de un lado a otro y las ganas de ver a este equipo de españoles hacer algo parecido van incrementando a medida que la temporada de festivales aéreos del año que viene se va acercando. Sin duda alguna, el español puede estar orgulloso de la representación que tiene en aviación acrobática a nivel mundial, porque no tenemos nada que envidiar a otros países en los que este tipo de vuelo está más extendido y normalizado.

Desde AviaciónD les deseamos la mejor de las suertes y verles cuanto antes romper el cielo a golpe de pistón y paso de baile y la tierra a golpe de aplauso del público.

Fuentes: Breitling Wingwalkers, Ainhoa Sánchez Wingwalker (FB). Header photo (C): aerobatictactics.com

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