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A medida que pasa el tiempo, la tecnología va cambiando cualquier cosa con la que interactuamos diariamente, y la aviación no iba a ser menos. Desde sistemas de navegación más precisos a interiores más ligeros y resistentes, los avances cada vez son más frecuentes y más llamativos.

Uno de los avances más esperados y también más lógicos son las luces LED. Todo el mundo lleva viendo luces de este tipo desde hace años, pero hasta hace un par de años no se han introducido en la fabricación de aeronaves.

Nuevas luces LED

Nuevas luces LED

Antes de seguir y para los que no estéis tan puestos al día en LEDs, os vamos a explicar brevemente en qué consiste este tipo de “bombilla”. Lo ponemos entre comillas porque realmente no es una bombilla si no un Light Emitting Diode, o diodo emisor de luz. Su historia se remonta a 1907, cuando se vio por primera vez luz emitida por un diodo de carburo de silicio y de ahí ha ido creciendo poco a poco, siendo usado como fuente de indicación de encendido y apagado en electrodomésticos, mandos a distancia, relojes digitales etc. El gran “bombazo” fue la invención de los ledes azules a finales de los años noventa, que han sido la base para crear los ledes blancos y por tanto poder empezar a plantearse la iluminación LED.

Comparativa entre luz halógena (izq) y luz LED (izq)

Comparativa entre luz halógena (izq) y luz LED (izq)

¿Por qué cambiar las más que conocidas y probadas luces incandescentes por una tecnología relativamente nueva? Unas de las muchas ventajas serían el bajo consumo de energía, un mayor tiempo de vida, tamaño reducido, resistencia a las vibraciones, reducida emisión de calor y no contienen mercurio (el cual al exponerse en el medio ambiente es altamente nocivo y posibilita el envenenamiento por mercurio) en comparación con la tecnología fluorescente. No crean campos magnéticos altos como la tecnología de inducción magnética, con los cuales se crea mayor radiación residual hacia el ser humano; reducen ruidos en las líneas eléctricas, son especiales para utilizarse con sistemas fotovoltaicos (paneles solares) en comparación con cualquier otra tecnología actual; no les afecta el encendido intermitente (es decir pueden funcionar como luces estroboscópicas) sin reducir su vida promedio, son especiales para sistemas antiexplosión ya que cuentan con un material resistente, y en la mayoría de los colores (a excepción de los ledes azules), cuentan con un alto nivel de fiabilidad y duración.

Pata de morro sin luz de rodaje

Pata de morro sin luz de rodaje

De la lista de arriba ya vemos que algunas interesan a los aviones, como durabilidad y que no les afecte la función intermitente. En el caso del archiconocido B737NG, el cambio a luces LED ha hecho más que mejorar la visibilidad para los pilotos, que ya en sí es un logro. Este avión lleva luces de aterrizaje que se retraen situadas en el encastre de las alas y también una luz de rodaje en la pata de morro que es muy dada a que se rompa, bien por objetos que salten o por hacer un trabajo rápido y sin cuidado al cambiar ruedas de morro.

Pues bien, con los LED, esas luces desaparecen del avión por completo. ¿Qué implica? Eliminación de problemas en el sistema de retracción/extensión de las luces de aterrizaje y una reducción de 7.25kg en el avión. Parece poco, pero como todos sabemos, unos pocos gramos al final del año se pueden traducir en unos cuantos litros de combustible de más. Aparte, al eliminar la resistencia que ejercía la lámpara extendida, la penalización que esta cargaba al avión también desaparece y hace que baje un peso equivalente a 317.5kg. Esto sin contar con que el nuevo sistema tiene una vida operativa de cerca de 10.000 horas, ahorrando dinero en repuestos y en tiempo necesario para cambiar las bombillas.

Como vemos, la opción lógica hoy por hoy son los ledes. Ligeros, fiables y mucho más eficaces que la hoy ya antigua bombilla halógena.

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