Published by: 1

Siempre que hablamos o mencionamos los turbopropulsores (turbopropellers en inglés), se nos viene a la mente hélices, vibraciones y ruido. A algunos políticos les viene a la cabeza “avión de tercer mundo, que sólo vuela en África”, pero qué podemos esperar de la clase política actual, ¿verdad?

Críticas subjetivas aparte, no se puede negar que volar en un avión de este tipo es un poco más doloroso que en un avión de turbina como el B737. Las hélices son grandes, rondan las 1000rpm al despegue y es inevitable que el avión entero vibre y el viento que empuja la hélice impacte contra el fuselaje, añadiendo todavía más ruido si cabe.


Para reducir en la medida de lo posible ese molesto ruido y vibraciones, se monta en aviones como el Dash 8 Q400 un sistema llamado ANVS, del inglés Active Noise Vibration System. Sin profundizar demasiado, consta de un controlador (ANCU), actuadores (ATVA), amplificadores (PA), sensores (micrófonos y acelerómetros), transductores de vibración y una caja para distribuir la potencia eléctrica.

¿Cómo funciona? Cada hélice tiene su propio transductor de vibración, que recoge datos automáticamente durante el vuelo. Estos datos se mandan a un computador del avión para que mantenimiento acceda a ellos y a través de software, determine dónde y cuánto peso poner a cada hélice para que se compense y vibre lo mínimo posible.

Cada vez que se cambie una pala o un hub o algún componente importante de la hélice, hay que borrar los datos almacenados por el transductor y empezar de cero. Esto conlleva tener que volar cerca de 20-25h con la hélice fuera de su balance óptimo, que se traduce en unos pocos vuelos más movidos de lo normal. Después de ese tiempo, las lecturas son bastante exactas y al poner los pesos especificados, el vuelo mejorará drásticamente en cuando a comodidad se refiere.

De momento nos hemos quitado unas molestas vibraciones gracias a este sistema… ¿pero, y el ruido? Repartidos por toda la cabina, y para el Dash 8 Q400 en particular, hay 44 micrófonos que recogen ruido en cada punto. A través del sistema ANVS, ese ruido recogido en cada punto es procesado para calcular la frecuencia y enviado a los amplificadores, que hacen que los actuadores golpeen el fuselaje a la misma frecuencia que el ruido detectado.

De esta forma, las dos frecuencias se anulan y el ruido desaparece. En principio parece un sistema bastante sencillo, pero si nos metemos más a fondo vemos que necesita datos como los del tacómetro de las hélices, velocidad indicada y temperatura externa desde el PECU, el estado del transductor de vibraciones, la posición de los sensores de WOW (Weight On Wheels, sensores tierra-aire) de la PSEU, presión atmosférica en la cabina del CPCS y un largo etcétera de siglas de ordenadores.

Yo mismo he volado con y sin este sistema y la verdad es que se nota bastante. Es por eso que en el Dash 8, la serie se llama Q400, cogiendo la Q de “quiet” o “silencioso”. Si alguien quiere más datos en profundidad o tiene alguna pregunta, ¡que no dude en comentar!

1 comment

Deja un comentario